Mr. Deeds: La gente de aquí es graciosa. Trabajan tan duro para ganarse la vida que se olvidan de virvir."El secreto de vivir" (Mr. Deeds goes to town, 1936)
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
"El brillo de tus ojos de azabache encendido iluminan las oscuras estancias de mi alma, los huecos de este corazón en llagas se rellenan con las caricias de tus elocuentes manos, tu sonrisa se ofrece de mullido colchón para las aristas de mi ser... La vida en tu mirada, en tu piel, la felicidad de tu rostro... Tu sonrisa, tu rostro... La alegría de vivir".
"La religión se basa, principalmente, a mi entender, en el miedo. Es en parte el miedo a lo desconocido, y en parte, como dije, el deseo de sentir que se tiene un hermano mayor que va a defenderlo a uno en todos sus problemas y disputas. El miedo es la base de todo: el miedo a lo misterioso, el miedo a la derrota, el miedo a la muerte".
"Procuro olvidarte. Siguiendo la ruta de un pájaro herido, procuro alejarme de aquellos lugares donde nos quisimos. Me enredo en amores sin ganas, ni fuerzas por ver si te olvido y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito. Procuro olvidarte, haciendo en el día mil cosas distintas. Procuro olvidarte, pisando y contando las hojas caídas. Procuro cansarme, llegar a la noche apenas sin vida y al ver nuestra casa tan sola y callada, no sé lo que haría, lo que haría..."
"Con el tiempo acabaron conociéndose lo bastante para llevar en la práctica una existencia como la suya, pero eran tan incapaces de auténtica intimidad como lo serían dos animales que se alimentaran en el mismo pesebre, bajo el mismo techo, en unas lujosas cuadras"."El regreso", incluido en el libro "Cuentos de inquietud" (Joseph Conrad, 1898)
"No me atrevo a cerrar los ojos, ni a pestañear... Cada nervio de mi cuerpo está ausente e insensible... Te ofrecería un cálido abrazo, te abrazaría durante un millón de años haciéndote sentir mi amor. Ojalá supiera qué es lo que me hace seguir amándote tanto... No tengo ni idea de lo que quiero, o tal vez sí, pero no estoy seguro del todo".
"Te conocí de madrugada en el barrio destartalado de mis sueños. Te regalé unos zapatos de gamuza azul y me invitaste a cenar caracoles un sábado por la noche. 'La vida hay que vivirla', me dijiste. 'Si la vida te deja', te respondí. Sin violines en la recámara me besaste con sabor a frutas del bosque, y ahora vivo con un hígado enfermo y el corazón roto".
"Si regresa el sol, si cae la tarde, si la noche tiene un sabor de noches futuras, si una siesta de lluvia parece regresar de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo, ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello: ya no siento delante de mí toda la vida... "