domingo, septiembre 19, 2010

"Desde la noche que sobre mi se cierne negra como el insondable abismo, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. Caído en las azarosas garras de las circunstancias nunca me he lamentado ni he pestañeado. Sometido a los golpes del destino mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el horror de la sombra la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará sin miedo. No importa lo angosto que sea el camino ni lo cargada de penas que esté la sentencia, soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma".
William Ernest Henely

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