
El rocío de la mañana se hundió gélido en mi frente, y lo sentí como el anuncio de lo que siento hoy. Todos tus votos están rotos, y ligera es tu fama. Escucho decir tu nombre, y comparto su vergüenza.
Te nombran frente a mí, un toque oscuro en mi oído. Un estremecimiento viene a mí. ¿Por qué te quise tanto? No saben que te conocí aquellos que te conocen tan bien. Por mucho, mucho tiempo he de arrepentirme de ti, demasiado hondo es el dolor como para poder expresarlo.
En secreto nos encontramos, en silencio me lamento de que tu corazón pudiese olvidar, tu espíritu engañar. Si llegara a encontrarte tras estos largos años, ¿cómo habría de saludarte? ¡En silencio y entre lágrimas!"
Lord Byron
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